8.3.08

24 horas...


Los nueve pesos ahí siguen (el vértigo ha sido sustituido por la soledad). Y he llegado a hacer lo que me había propuesto. Nada. Me calzo las sandalias y bajo a escuchar y a aturdirme con las olas. Intento entender cómo es que a la gente le resulta apacible el escucharlas. A mí me aturde. Acomodo los audífonos y comienza el fin de semana,

: un vodka tonic, por favor.

Me siento al fin y comienzo a leer. Hacían semanas que no leía nada. Ahora leo como si fueran los últimos días de mi vida. Leo y fumo y bebo y miro con el rabillo del ojo como una pareja de gringos ancianos me observan como un bicho. Me detengo, calo el cigarro y les reto con la mirada.

Sonríen.

Me abordan enseguida y preguntan qué leo. Respondo pastoso con un inglés vodka tonic. Se extrañan. No conocen a ningún escritor portugués y me hablan de Danielle Steel. Alzo los hombros: no la conozco. Ellos se desconciertan. Les digo salud y se cambian de mesa. Ahora me preguntan qué hace un tipo leyendo a media noche de viernes y no tratando en algún bar de llevarme a la cama a sus hijas. Nada, respondo. Sigo bebiendo.

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